Carmen siente que no es ella. Que su entorno no se parece a su interior.
Ella cree con todas sus fuerzas que es una chica excelente. Que es una bellísima persona, que todo el mundo la debería querer. ¿Por qué no es así? --se pregunta Carmen todo el tiempo.
Tiene la misma idea en la cabeza, todos los días, la idea de que no se merece lo que le está pasando. Que se merece algo mejor. Siempre algo mejor. Pero, ¿qué significa 'algo mejor' para Carmen? ¿Qué idea tiene ella sobre eso en su cabeza?
Carmen se siente incomprendida. Incomprendida por el mundo. Siente que la gente no la entiende, pero sobretodo que la gente la infravalora. Creen que Carmen es feliz, que sonríe todo el tiempo porque no tiene preocupación alguna dentro de su corazón pequeñito.
Creen que Carmen es feliz, que vive su vida al máximo y que se siente satisfecha sobre ésta, que pasan los días y sigue pensando que qué suerte tiene, que qué afortunada es. La gente piensa que no le falta de nada. Tiene una familia, y muchos amigos a los que contarle lo que le sucede, cuando algo va mal.
Entonces, ¿cuál sería el problema de Carmen?
Siente, ella misma, que necesita algo más en su vida. Que su vida nunca estará completa si este 'algo' carece dentro de su cuerpo. Siente que no es querida, querida de "esa forma". Y ella no lo entiende, no lo entenderá jamás. Está más que segura, al 150%, de que quiere entregar su corazón a alguien. Que quiere divulgar sus ideas a alguien que la escuche y la valore por su forma de ser, que quiere escuchar y ser escuchada, que quiere aprender. No entiende lo que está sucediendo. No entiende por qué no es querida, de esa forma. No ha encontrado a su media naranja; y ella, cuando está sola, en su cama, con Lana del Rey sonando en sus oídos, se pone a pensar, y llega a muchas conclusiones... la básica, que quizá el acto de "encontrar a tu media naranja" no sea más que un puro y triste tópico, pero ella no lo ve así. No quiere verlo así, no quiere entenderlo. Porque eso es lo que busca Carmen, eso es lo que cree que le dará la felicidad extrema.
Carmen, mientras pasa sus horas con sus amigas, cree que algo va mal. Ella las escucha, las aconseja, las vive. Porque son sus amigas, y se siente increíblemente alegrada por ellas. Por sus vidas, poniéndose cada vez más en orden, por verlas crecer y madurar, por ver su amor hacia los que las rodean, pero todas tienen esa media naranja con ellas. Todas poseen esa persona que les hace sentir felices día a día, que les dice cosas bonitas, que se preocupa por ellas, que las aman. Que las aman mucho. Pero Carmen carece de eso.
Se compara y piensa: yo también lo quiero. Pero no sólo lo quiero, estoy dispuesta a dar todo lo que pueda de mi ser, a entregarlo a esa persona. A ofrecer mi corazón, pero no de manera fácil, no puede ser fácil conseguirlo. Simplemente, quiere darlo a quien se lo merezca.
Carmen siempre será una buena persona, entregada a los demás, capacitada para aprender de todo el mundo y decidida a entregar su corazón a esa persona tan especial, que aún está por llegar. Si nos paramos un momento, después de hacer este análisis completo sobre Carmen, ¿por qué no ha conseguido eso que se merece? ¿Por qué no llega?
Y Carmen espera, con impaciencia.

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